Ayudar a estudiar: Buscando el estilo

No todos somos iguales ni física, ni emocional ni intelectualmente. Tenemos nuestras peculiaridades a la hora de afrontar los retos cotidianos. Por esto mismo no todos estudiamos, ni podemos estudiar de la misma manera.ayudaestudio

Si quieres ayudar a tu hija o hijo a estudiar es importante que descubra cuál es su estilo de estudio para que pueda aprovechar al máximo su potencial.

Como aún pervive en nuestra sociedad una cultura educativa de la evaluación, en vez de una del aprendizaje, será necesario hacer una cierta adaptación para poder responder a las exigencias del sistema. Pero esto se ha de hacer teniendo en cuenta y respetando al máximo nuestra diversidad ya que si no es así no sólo estamos condenados al fracaso en la institución educativa sino que nos situamos ante una situación de riesgo personal (ansiedad, estrés…)

Hay seis aspectos clave sobre los que incidir para ayudar a que tus hijos puedan extraer lo mejor de sí mismos, disfrutar en lo posible de su etapa de estudios y además responder a las exigencias de las instituciones educativas.

Deja por un momento de lado tu idea de cómo hay que estudiar y prepárate para escuchar y descubrir junto a tu hija o hijo cuál es su estilo.

Estilos de aprendizaje:

No todos aprendemos igual. Aprender es recoger y elaborar la información, la base para generar conocimiento.

Algunos aprendemos principalmente de forma visual (Imágenes, espacios, estructuras…), otros de forma auditiva (Sonidos, palabras, discursos…), otros de forma cinestésica (haciendo, manipulando, experimentando, construyendo…). Es fácil hacer un diagnóstico sobre cuál es nuestro estilo principal, que no único, de aprender. Simplemente preguntate o pregunta en cómo y qué  recuerdas de lo que hiciste el fin de semana pasado o las últimas vacaciones y como lo transmites a los demás, verás que es bastante evidente.

Estilos de trabajo:

Cada uno necesita una forma diferente de trabajar, dónde, cuándo y cómo hacerlo, veamos algunas preguntas que pueden ayudar a definir esto:

¿Cómo te sientes más cómodo estudiando (espacio de trabajo, cosas que prefieres hacer, tiempos…? ¿Con qué materiales?

Quizá tu hija o hijo necesite moverse, o dibujar, o escribir, o recitar, estudiar en silencio o con música, solo o con gente, con muchos o pocos objetos a su alrededor…

Método de trabajo:

Si no existe uno que sea claro, vamos a ir definiéndolo. Un buen método, que es método de cada uno, ayuda a ser más eficaz (lograr lo que se pretende) y eficiente (lograrlo con el menor gasto de recursos: tiempo, energía física o mental, materiales, etc.)

El método supone definir la forma en la que se estructura el aprendizaje, la recogida y elaboración de la información.

Hay que tener en cuenta tu estilo de aprendizaje y de estudio y utilizar las herramientas y técnicas que mejor se adapten a cada uno: forma de recoger apuntes, de subrayar o destacar informaciones, elaborar esquemas, resúmenes, mapas mentales o conceptuales, escribir, dibujar…

El método ayuda a disfrutar del proceso de estudio, a aprender, integrar y recordar  y/o  a responder de forma adecuada ante las evaluaciones del conocimiento.

Gestionar el tiempo y los tiempos.

La planificación del tiempo es esencial. Cada estudiante necesita diseñar su agenda de trabajo particular donde reflejar y distribuir sus tareas y objetivos. En este aspecto hay que tener en cuenta varios factores, entre ellos:

  • En qué momentos tiene más energía y capacidad de concentración.
  • Necesita adquirir la información completa o prefiere ir poco a poco.
  • Durante cuánto tiempo puede mantener una concentración óptima y qué tiempos de descanso necesita.

Valores y creencias.

En el estudio como en cualquier aspecto de la vida nos influyen nuestros valores y creencias sobre nosotros mismos, sobre lo que está bien y lo que está mal.

Un estudiante tiene que lidiar con los valores, creencias y expectativas de su entorno educativo, familiar o de amistad.

Es necesario poner en cuestión las creencias limitadoras (no puedo, no sé…) y buscar la mejor forma de solucionar los límites si es que estos aparecen.

También es importante cuestionar la exigencias y las sobreexpectativas (tengo que ser el mejor, eres el mejor…) y las comparaciones (tienes que ser mejor que…, eres peor que…). Hacer esto además de liberarnos de ansiedad nos ayudará a aumentar nuestra confianza real y a poner el esfuerzo en el lugar que sea preciso.

Técnicas.

A nivel técnico hay muchas posibilidades para optimizar capacidades y desarrollar habilidades: Técnicas de concentración, de lectura, de trabajo con la memoria…

Puedes informarte y ayudarle a tu hija o hijo a practicarlas.

En el mejor de los casos todo este proceso puedes hacerlo sólo, pero suele venir bien pedir ayuda, información y algo de contraste externo.

Si lo necesitas, no dudes en contactar.

Author: psiconline

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