¿Cuál es el mejor enfoque terapéutico?
Jul28

¿Cuál es el mejor enfoque terapéutico?

En muchos aspectos nos podemos encontrar iguales y en muchos otros encontrar una sana y enriquecedora diferencia. Percibimos, sentimos y pensamos de formas diferentes. La combinación de predisposiciones y experiencias vitales hacen de cada una y cada uno de nosotros un sujeto único que está en constante evolución. Evolución en la que vamos transitando etapas, cambiando relaciones y modos de relacionarnos. Cambian nuestros puntos de vista sobre la realidad, sobre lo adecuado e inadecuado, sobre lo posible y lo imposible, sobre las certezas y los misterios. Este camino vital no está exento de momentos de incertidumbre, de obstáculos percibidos, de crisis internas, de conflictos con el exterior y de la combinación de ambos. En este camino a menudo nos encontramos con la necesidad de contar con ayuda, a veces profesional. En esos momentos surge la pregunta de con quién, dónde y cómo recibir esa ayuda. La persona y el modelo terapéutico que pueda serte más conveniente, Las dos cosas son muy importantes. Hay a tu disposición muchos modelos terapéuticos de referencia, diferentes encuadres teóricos y técnicos orientados a la solución de problemas y el desarrollo y la transformación personal. Modelos cognitivos, dinámicos, humanistas, psicocorporales, transpersonales, combinados, integrativos… Entre ellos hay significativas diferencias en lo que se refiere a su visión de la persona, de la salud mental, de los límites y claves para que algo sea o no sea un problema y de cómo se debe abordar. Entre ellos también hay muchos puntos de similitud, más de los que en apariencia se pretenden tener. Pero la otra parte, la realmente más importante, es la persona que vas a tener en frente o junto a ti. Por un lado porque como persona posee sus peculiaridades, su trayectoria vital, su carácter. Por otro porque profesionalmente también tiene sus peculiaridades, su trayectoria, su visión del encuadre, sea el que sea. Y también porque tiene una formación, reglado o no, más o menos extensa, una experiencia más o menos extensa, un trabajo sobre sí, más o menos profundo, un determinado grado de ética y honestidad, de aceptación y negación de sus capacidades de tratar determinados temas o problemas, mayor o menor amor y dedicación a su trabajo e inquietud por mejorar. Todo esto va a hacer que independientemente de que sea analista freudiano, junguiano, lacaniano, reichiano, adleriano…, humanista, gestaltista o gestaltero, bioenergetista, cognitivo de primera, segunda o tercera generación, transpersonal, integrador, integrativo, etc. , independientemente de su “etiqueta” sea alguien que te acoja, te escuche, te entienda, te respete y te ayude. Alguien con quien puedas establecer una relación terapéutica que sea enriquecedora y que tenga su inicio, su desarrollo y su conclusión....

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El día en que volvió a decir: NO
Jul16

El día en que volvió a decir: NO

De improviso, sin que nadie lo esperara, ni ella misma, de su boca surgió una sílaba, una palabra que en sí era todo un discurso: NO. Esa vez su expresión fue titubeante, el tono apagado, casual, como si se tratara de una pompa de jabón explotando en el silencio. Volvió a repetirla esta vez con más energía: ¡NO! Lo hizo dos, tres, cinco veces. Cada una de ellas brotaba de un lugar más profundo. Eran ráfagas de calor que dolían en el pecho al brotar y dejaban tras de sí una sensación de desahogo y por fin vacío. No dijo más. Se alejó mientras una especie de sordo terremoto iba desatándose por todo su cuerpo. Sólo cuando cerró la puerta tras de sí comenzó a llorar. Era un llanto desgarrador, oleadas violentas, furiosas, convulsas. No recordaba haber llorado así en toda su vida. Pasados unos minutos de incontrolable abandono a su cuerpo empezaron a surgir recuerdos, imágenes, palabras en su mente. No era la primera vez que lloraba tan profundamente. Alguna vez, hace mucho tiempo lloró con todo su cuerpo, luego cientos de llantos fueron ahogados, silenciados, ocultos, contenidos. No era la primera vez que decía NO. Hace mucho, muchísimo tiempo, había rechazado lo que no quería, lo que no le gustaba, lo que le dañaba. Luego dejó de hacerlo, primero reprimiéndose y después olvidando siquiera la posibilidad de poder hacerlo. Axier...

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Flotar o nadar
Jul11

Flotar o nadar

Hasta el día de hoy, en el que estás leyendo estas palabras gracias al impulso y esfuerzo de los otros y lo otro y gracias a tu impulso y esfuerzo formas parte como algo o alguien de un entorno en movimiento. Estás vivo o viva. Te nacieron o naciste, te cuidaron y te cuidaste. Recibiste, diste y te diste. Vives y sobrevives. A veces crees que simplemente flotas. A veces, aparentemente sin esfuerzo. A veces, simplemente el hecho de permanecer a flote supone un enorme trabajo. A veces, muchas, las corrientes que ni puedes, ni sabes o no quieres controlar te hacen desplazarte. A veces nadas, te mueves a favor o en contra de la corriente. Has flotado y nadado en aguas calmadas y en aguas turbulentas. En ocasiones te has sumergido por propia voluntad en aguas más profundas, en otras ocasiones sin desearlo. Has tocado fondo y conocido el extraño, denso y silencioso mundo subacuático y has vuelto a salir a la superficie, a coger aire, a flotar o nadar. Imaginaste vivir ahí abajo, quizá muy abajo o ahí arriba, quizá muy arriba. Ser pez, ser roca, ser ave, ser estrella, agua, vacío, mar, universo… Vives, flotas o nadas. Axier...

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Entusiasmo
Jul02

Entusiasmo

Fácil es entusiasmarse, apasionarse, enardecerse, arrebatarse… Fácil cuando la frialdad, la apatía o el desinterés nos han acompañado y un pequeño rayo de luz surge entre las nubes. Pero, ¿Acaso no nos lleva el entusiasmo a una especia de desconexión similar? No hay tanta pasión o desapasionamiento con conciencia. Ni tan altas subidas ni tan profundas bajadas. Y, sin embargo, no deja de haber vida. Vida que oscila, que late, que pulsa. El camino del medio no es plano, solamente equilibrado. Saltas en contacto con el aterrizaje. Te sumerges en contacto con la superficial a la que regresar. A cada paso que das un pie está en contacto con la tierra. La inspiración danza con la expiración. Confort y riesgo se complementan. Y a cada momento todo es diferente, impermanente, poseído de un dinamismo ajeno a nuestro deseo de control. Tan imposible es detenerse como querer caminar tres pasos por delante de donde...

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La separación temporal como opción
May29

La separación temporal como opción

La separación temporal es una opción que se puede tomar en un proceso de conflicto de pareja, puede ser una buena medida de reflexión y conciliación o ser un nuevo problema, depende de cómo se lleve a cabo. Es una opción delicada y por ello ha de tratarse con sumo cuidado. La separación temporal es una buena opción cuando la tensión acumulada hace que la convivencia en la pareja sea difícilmente sostenible e impida cualquier tipo de comunicación orientada al afrontamiento del problema o la mínima toma de distancia necesaria para la reflexión sobre la situación. La separación temporal puede ayudar a eliminar tensión sobre la situación, evitar agravar el conflicto y coger perspectiva. Cuidado! Es importante descubrir sobre todo si la llamada separación temporal es simplemente una forma atenuada de llevar a cabo un divorcio ya decidido y también aclarar en su caso que ambos miembros de la pareja entienden lo mismo por separación temporal. Cuando es útil. Como decíamos una separación temporal permite rebajar el nivel de tensión. Los sentimientos negativos (frustración, rencor, impotencia…) pueden ser muy fuertes y el patrón de convivencia y comunicación hace que cualquier acto o intento de comunicación acabe por “echar más leña al fuego”. También ayuda a coger perspectiva con respecto a la relación y a la persona que es nuestra pareja. La distancia física tiempo y espacio personales y la ruptura de rutinas, en el mejor de los casos ayuda a revisar la historia de la relación, a ver a la persona con la que en un momento decidimos compartir nuestra vida y a aclarar los sentimientos y necesidades que nos han unido, que nos unen y que queremos que nos unan. Pero la separación en sí misma no es una varita mágica. Su potencialidad requiere de acompañamiento, trabajo y seguimiento. No solo es importante aclarar los objetivos sino trabajar sobre ellos durante el proceso. Examinar lo que no funciona y plantearse qué es lo que se necesita para que funcione. Cómo. Plantear con claridad y honestidad la finalidad de este “Tiempo muerto” y determinar los puntos sobre los que reflexionar: qué va mal, bases que sostienen la relación… Acordar los aspectos prácticos sobre economía, relaciones personales, familiares y sociales, tipo de custodia de los hijos (si los hubiera), visitas, pediatra, colegio… Si van a existir y cómo y cuándo van a ser los encuentros de la pareja. Cómo supervisar o gestionar la separación y cómo recibir ayuda para hacerlo. Qué plazo va a tener esta separación y cómo se van a evaluar estos plazos.   Por cuánto tiempo. Lo más recomendable es fijar plazos definidos para la separación temporal,...

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El tiempo (y no el atmosférico)
May13

El tiempo (y no el atmosférico)

El tiempo (y no el atmosférico) es un resbaladizo concepto que tiene al menos dos vertientes: La del reloj y los horarios. 365 días de 24 horas en un año. La vivencia del tiempo. En el que algunos minutos son eternos y algunos meses y años inapreciables. Es necesario entonces abordar el asunto de la gestión del tiempo tanto desde la perspectiva de la cantidad como de la calidad del mismo. La forma simple de abordar el tiempo trata de buscar una distribución de horarios en la que tengan cabida todas las necesidades e intereses de la persona. Consiste en tomar consciencia de esas necesidades e intereses, establecer prioridades y tratar de hacer un reparto “justo” de todas ellas. Para hacer esta distribución habría que tener en cuenta al menos cuatro áreas principales: salud, “obligaciones personales”, ocio y negocio. Me explico: La salud se refiere al cuidado propio y a la satisfacción de las necesidades básicas: alimentación, descanso, actividad física… Las “obligaciones personales” a todas esas áreas de compromiso elegido y adquirido que pueden ir desde la atención a la familia y el hogar, hasta la gestión de asuntos económicos e institucionales. El ocio: el tiempo relacionado con el descanso activo y el disfrute. El negocio: el tiempo dedicado a la obtención de recursos para sostener el resto de áreas. Desde cuidar el huerto del que recogerás alimentos hasta la ganancia de dinero a través del trabajo. Algo más complejo es plantearnos,por una parte, la cuestión de la calidad del tiempo y ,por otra, la interconexión entre estas áreas. Es necesario conciliar estas cuatro áreas de dedicación y como decíamos, no solo es cuestión de cantidad de horas sino de la calidad que estas tienen. Es un hecho que más horas no es igual a mayor productividad. Léase productividad como consecución de objetivos en cualquiera de estas áreas. La eficacia (lograr objetivos) y la eficiencia (lograr esos objetivos con el mínimo costo posible), deben de ir de la mano. La calidad del tiempo tiene mucho que ver con la motivación con la que afrontamos nuestras tareas, con nuestra capacidad de organización y concentración y con la satisfacción que estas tareas o acciones nos pueden producir. Sería hermoso que cada segundo de nuestra vida sea de acción o calma, esté pleno de motivación, energía, entrega, satisfacción, claridad… Sin embargo sabemos que eso no puede ser así. A lo máximo que podemos aspirar es a que haya un buen equilibrio entre el hacer y el no hacer, el ser, el tener y el estar, y que al menos podamos compensar momentos de menor motivación o mayor esfuerzo y desgaste con otros...

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