Encerrados en nuestra personalidad
Abr24

Encerrados en nuestra personalidad

Cada cual sobrevive en esta vida como puede. En función de lo que le ha tocado en suerte y del medio en el que tiene que desenvolverse cada persona desarrolla sus estrategias personales para hacer frente a las gracias y desgracias de esta vida. Unos acaban encontrando que la sonrisa es su mejor medio, otros el llanto, el juego, la seducción, el prestigio, el orgullo, la queja, el enfado, la dureza, la humildad, la cobardía, el arrojo, la cautela… Elegimos el que creemos que es nuestro mejor medio de defensa y nuestra mejor estrategia de acción. Somos y podemos ser muchas cosas, hacemos y podemos hacer muchas cosas, pero hay un rasgo o rasgos principales que nos definen. A ellos volvemos una y otra vez, a menudo, sin darnos cuenta. Habitualmente nos identificamos con ellos y tratamos de que sean la forma de abordar cualquier situación. Un rasgo se convierte en problemático cuando nos identificamos con él. Cuando confundimos una forma o posibilidad de actuar con una forma de ser. Desde ese momento limitamos nuestro pensamiento, nuestra emocionalidad y nuestra potencialidad física. Algo que nos fue útil en un momento del pasado lo elevamos de categoría y tratamos de utilizarlo para cualquier cosa, como si la vida, nosotros o nuestro entorno no cambiase o no fuera diverso. Que un martillo fuera útil para clavar una punta no quiere decir que los sea para abrir la cerradura de la puerta, fregar la vajilla, cortar un filete o acariciar a tu pareja. Y, sin embargo, algo parecido tratamos de hacer con nuestras estrategias personales. Cuando hablamos de personalidad nos referimos a esta colección particular de rasgos destacados personales en cada persona. La confusión de una parte con el todo es generadora de problemas con uno mismo y con las relaciones que establecemos con el entorno. El proyecto y la calidad de vida se ven limitadas por esa visión limitada y nos llevan a una incomprensible sensación de insatisfacción y fracaso. En psicoterapia tratamos de conocer y reconocer las limitaciones de la personalidad y sus consecuencias y al mismo tiempo tratamos de abrir y experimentar el campo de posibilidades no explorado para afrontar el día a día con una visión más flexible y...

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Medicinas para el alma: Solución o problema
Abr10

Medicinas para el alma: Solución o problema

Según los datos publicados por la AEM (Agencia Española del Medicamento) en los últimos diez años se ha duplicado el uso de antidepresivos, los ansiolíticos se consumen cerca de un 40% más desde el año 2000 y los hipnóticos y sedantes un 66,2% más. ¿Cómo interpretamos estos datos? O bien ha empeorado de forma considerable la salud mental en estos últimos años, o bien se ha considerado tanto por parte del sistema médico como por parte de los usuarios que la medicación es la mejor solución para los problemas del “alma”. La tercera opción sería una combinación de las dos anteriores. Quienes día a día trabajamos en el ámbito de la salud mental podemos ser conscientes de esa combinación y sin embargo no podemos dejar de vivirla con honda preocupación. No sólo por el “cuánto”, sino por el “cómo” y por el “por qué”. En el sistema sanitario ha habido, suponemos que por economía o falta de recursos, un desplazamiento en la atención a la salud mental desde los servicios especializados en psiquiatría a la Atención Primaria. En mi caso particular he podido observar que este desplazamiento ha supuesto una merma considerable tanto en el ámbito de los criterios diagnósticos como en la aplicación seria de los protocolos de información y control sobre el desarrollo de tratamientos de este tipo. Se ha puesto demasiado fácil el acceso a la farmacología psiquiátrica y su uso se hace de forma desinformada e “infracontrolada”. No quiero quitar valor a los profesionales de Atención Primaria y conozco y entiendo la repercusión que en ellos están teniendo los recortes en forma de saturación de listas y las presiones a las que se ven sometidos para actuar como filtro a la atención especializada. Al mismo tiempo, en el tema que nos ocupa y en muchas ocasiones entiendo que están actuando de forma irresponsable. Realizando diagnósticos de dudosa validez, informando de forma escasa sobre las posibilidades de tratamiento y sobre el tratamiento farmacológico, no siendo estrictos en la exigencia de las pruebas analíticas pertinentes, ni realizando un seguimiento adecuado del tratamiento: efectos, validez, duración, extinción… Aunque esto no solo sucede en la Atención Primaria sino también en la especializada. Esto no quita que ponga también el punto de responsabilidad sobre cada uno de nosotros, quienes somos al fin y al cabo los legítimos gestores de nuestra salud. Y esa responsabilidad supone poner criterio, informarnos y pedir un seguimiento serio si nuestra elección es la farmacología. Sobre la elección de la farmacología como tratamiento hemos de pensar: para qué, cómo y hasta cuándo. La farmacología psiquiátrica no son caramelos. La alteración de la química corporal supone una...

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Psicoterapia y Normalización
Abr10

Psicoterapia y Normalización

Considerarnos objetos pasivos que reaccionan ante estímulos, de forma previsible y en evolución lineal ayuda a definir unos ciertos criterios de “normalidad” y toda una batería de respuestas para corregir sus desviaciones. Entre ellas la psicoterapia. Ni somos objetos pasivos reaccionando de forma previsible, ni somos lineales como no lo es la realidad. La “normalidad” tendría que ser solo un punto de referencia entendido como algo dinámico, flexible, variable y que además tiene a su alrededor un amplio espectro de variaciones posibles. Sin embargo la “normalidad” se entiende como un objetivo, una especie de puzle acotado en el que todos tenemos que entrar sea como sea y que de no entrar, tiene previstos sus “medios correctivos” y “guetos” establecidos para ubicar a los “anormales”. Los seres humanos somos diversos, evolucionamos, como nuestro entorno. Tenemos algunos defectos de fábrica que nos limitan y también nos abren nuevas posibilidades de evolución, como nuestro entorno. La naturaleza, la cultura, las sociedades son diversas y evolucionan. No reconocer esta diversidad y posibilidad, tratar de que todas las piezas encajen, no solo es bastante estúpido sino que va en nuestra contra como personas y como especie. Cuando a través del diagnóstico, de la educación o la re-educación perdemos la perspectiva podemos llegar a ser muy dañinos. La psicoterapia al servicio de la “normalidad”, del reencaje de los discordantes es una herramienta anti-evolutiva y peligrosa. La psicoterapia es un espacio de cuestionamiento para el paciente, el terapeuta, las teorías, las prácticas y para la sociedad. El “enfermo” puede ser un “anormal” en una “sociedad enferma”. ¿A quién hay que cambiar? Para mí, un diagnóstico es un punto de referencia, que constantemente tengo que poner en cuestión. Si no es así: ¿De qué sirve mi trabajo? ¿No se supone que ayudamos a mejorar, evolucionar o incluso curar? Siempre he tenido claro que no quiero ser un “funcionario de instituciones psico-penitenciarias”. Puedo ayudarte a convivir con la normalidad pero no puedo pedirte que renuncies a lo que eres por ser “normal”. No en un “grupo enfermo”, en una “familia enferma”, con una “pareja enferma”… Habitualmente la diversidad provoca sufrimiento, mucho, incluso dolor, no podemos negarlo. Como tampoco podemos negar que todos somos sujetos y agentes de cambio internos y externos al mismo tiempo. La normalidad de hoy no es la misma que la de ayer, ni la misma aquí que allá. ¿Por qué será? Terapia significa servicio. Los psicólogos hemos de plantearnos a quien servimos, si a las personas, al ser humano o a las normalidades impuestas y consensuadas en base a ciertos intereses que nos superan. Diagnóstico y normalidad son solo puntos de referencia. La apertura,...

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Cuento inconcluso de dos vacíos
Mar21

Cuento inconcluso de dos vacíos

Erase una vez una persona vacía que se creía llena e incluso lo aparentaba y otra persona vacía que se creía llena e incluso lo aparentaba. Un día el azar, el destino, el alcohol, una prima… o un perfil en internet les pusieron a uno al lado de la otra. El vacío de él miró la apariencia plena de la otra y se dijo –Ella llenará mi vacío. El vacío de ella miró la apariencia plena de él y se dijo –El llenará mi vacío. Y sus vacíos mutuos les ordenaron que se juntaran irremediablemente, disfrazándose para no ser reconocidos con sus voces seductoras y llenas de buenas intenciones. Entonces ellos se juntaron irremediablemente y sintieron que el otro era básicamente maravilloso y que tenía un no-se-qué que encajaba perfectamente en él o ella y que seguro que le iba a hacer feliz. Pasó el tiempo y sus vacíos comenzaron a descubrirse entre sí. Al principio eran encuentros casuales, inesperados, con algún detalle ilógico… Los vacíos eran esquivos y contaban con una de las armas más poderosas del mundo, la manipulación. Con ella pudieron seguir escondiéndose y excusándose durante una época. Pero el tiempo siguió pasando y los vacíos se encontraron en toda su dimensión. Las esperanzas, ilusiones y expectativas puestas sobre las apariencias del otro fueron convirtiéndose en desilusión, frustración y desesperanza. Entonces, comenzó la guerra. Aquello no era posible. Había que transformar al otro en aquello que habían creído que era o decidido que tenía que ser. Para ello, cualquier arma, cualquier medio sería válido, porque la manipulación ya no era suficiente. Así que la amenaza, el victimismo, el chantaje, la agresividad pasiva o activa, la imposición, el engaño, la docilidad, hacer hijos, tener mascotas, cambiar de casa… o ir a terapia de pareja podían ser buenos métodos para que el otro se transformase en aquello que iba a llenar su vacío. Tendría que cambiar como fuese. Las personitas confusas veían como quedaba muy lejana aquella primavera en la que se encontraron y el tórrido verano que le siguió. Recordaron como fue llegando con extrañeza aquel otoño en el que caían las hojas, los ideales y las pasiones al que le siguió este invierno duro que se prolongaba y se recrudecía cada vez más. Veían cómo el caos y la destrucción iban apoderándose de sus vidas, cómo surgían de su interior voces, gestos, actos que provocaban dolor y tristeza. Veían como todo quedaba arrasado y oscurecido a su alrededor. Y entonces… (¿Quieres escribir el final? Elige el género: terror, tragedia, comedia, “lovestori”, ciencia ficción… Y anímate a ponerle a esta historia un punto y aparte) Axier Ariznabarreta...

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Terapia de Pareja: Cuando y para qué
Mar20

Terapia de Pareja: Cuando y para qué

Por qué se acude a terapia de pareja. Los motivos pueden ser de los más diversos, pocos o muchos, recientes o enquistados: Dificultades en la comunicación, discusiones, falta de estimulación, desencanto, falta de visión de proyecto mutuo, problemas con las familias de origen, problemas con las relaciones sexuales, infidelidades, desequilibrios en la dedicación pareja-familia-trabajo, desacuerdos en la crianza de los hijos…  Cuando acudir a una terapia de pareja. El ideal es acudir cuando se comienzan a ver indicios de que algo no está yendo como se espera, hay malestar e insatisfacción, sensación de atasco y la pareja se da cuenta de que no pueden afrontarlo por sí mismos. Sin embargo en la mayor parte de las ocasiones se espera demasiado, incluso años para hacerlo, cuando la relación está ya muy deteriorada y el desgaste en la relación es importante. Puede suceder que la pareja tenga aún la sensación de quererse pero existe una acumulación de enfados, frustraciones, decepciones, distanciamientos y frialdades que parecen insalvables.  Aunque acudir a la terapia de mutuo acuerdo, con los mismos objetivos, es la mejor de las situaciones, generalmente siempre hay uno de los dos que tiene más voluntad, motivación o confianza en los frutos que puede dar la terapia. En los peores casos el planteamiento de la pareja de cara a la terapia simplemente es gestionar la ruptura.  Qué se hace. En el encuentro de pareja trabajamos sobre los objetivos a perseguir y tratamos de encontrar las motivaciones de cada uno para avanzar en el proceso. Es necesaria una mínima voluntad de querer solucionar las cosas y una mínima coincidencia en los objetivos para el proceso, aunque estos objetivos se pueden ir transformando durante el mismo. La principal herramienta en una terapia de pareja es el trabajo sobre la comunicación. La comunicación no sólo consiste en poder expresar sentimientos, sensaciones e ideas y que haya escucha, también es importante aprender a cómo, donde y cuando expresarse. Para qué sirve una terapia de pareja. Hay dos posibilidades: recuperar la relación o romperla de la forma menos dolorosa y conflictiva posible. Un objetivo básico es la comunicación, que cada miembro de la pareja se comunique y resuelva lo que quiera para sentirse mejor con el otro y consigo mismo. Un problema de pareja no solo afecta a la relación sino que influye en la salud, el trabajo y las relaciones sociales y por lo tanto el afrontamiento o resolución del problema afectará positivamente a esos otros entornos. Una de las tareas principales es descubrir cuál es el verdadero problema o los problemas que  les afectan y que está detrás de los comportamientos negativos que hay entre ambos,...

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Y tú, ¿Cómo ves el vaso?
Mar20

Y tú, ¿Cómo ves el vaso?

No confío en que la actitud sea tan creadora y mágica como a veces se pretende pero desde luego sí que tiene su importancia a la hora de plantearse la vida. Es una cuestión de Atención. El azar y la casualidad existen, lo podemos dudar o no, pero mientras resolvemos la duda hemos de aceptar que la intención y la acción juegan un importante lugar en nuestras vidas. Puedes ver el vaso medio vacío. Detenerte en lo que falta, el lo que no hay, en la carencia, en la falta, en el pecado, en la incapacidad, en la impotencia, en la derrota… Tu atención está dirigida a eso y en algunas las cosas la vida es como montar en una bicicleta, allá donde miras, vas. Puedes ver el vaso medio lleno. Detenerte en lo que hay, en la abundancia, en la virtud, la habilidad, la capacidad, la posibilidad, el poder, el éxito… Tu atención está dirigida a eso y en algunas las cosas la vida es como montar en una bicicleta, allá donde miras, vas. Puedes verlo todo:  el medio lleno y el medio vacío, el vaso, el cristal, el líquido y el aire y la mesa en la que se apoya y el lugar en el que está… Tu atención está dirigida a eso y en algunas las cosas la vida es como montar en una bicicleta, allá donde miras, vas. Hay éxitos y fracasos, capacidades e incapacidades, potencialidades y limitaciones… y muchísimas posibilidades más.  No hay un camino único,  y creer lo contrario es asegurarse con una u otra visión, la insatisfacción y el sufrimiento a corto, medio o largo...

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