Afrontar la Depresión
Nov20

Afrontar la Depresión

La depresión se caracteriza por un estado de abatimiento o infelicidad transitorio o en los peores casos, permanente. Es importante distinguir entre estos estados depresivos transitorios que pueden tener más o menos justificación o raíz en experiencias vitales negativas, épocas problemáticas o crisis y la Depresión como una enfermedad crónica o una tendencia permanente. La depresión no sólo afecta al estado de ánimo sino que como consecuencia nos dificulta o inhabilita para llevar adelante rutinas o tareas cotidianas, afrontar la actividad laboral o mantener relaciones familiares o sociales. La depresión se manifiesta con muchos de estos síntomas: Sentimientos de tristeza o vacío. Pensamientos pesimistas y desesperanzadores. Sensación de inutilidad e incapacidad de afrontar la vida. Desinterés u olvido de las actividades que antes resultaban placenteras. Sensación de falta de energía, pereza o cansancio no justificado por la actividad. Sueño constante combinado con períodos de insomnio. Variaciones en el apetito y los hábitos alimentarios. Pensamientos autodestructivos. Dificultades de concentración y memoria. Incapacidad para tomar decisiones o afrontar pequeños conflictos cotidianos. Malestar físico de diverso tipo. No es lo mismo el afrontamiento y el tratamiento de una depresión transitoria que el de la Depresión grave y permanente. De todas formas el tratamiento se adapta a la situación de la persona, sus características, trayectoria vital, su estructura social y de relaciones, etc. Las técnicas de trabajo se configuran de forma personalizada y en coordinación, en su caso con otras intervenciones que la persona reciba como puede ser el tratamiento farmacológico o psiquiátrico. El objetivo es la comprensión de su problema y el desarrollo de estrategias de afrontamiento adecuadas a su situación. Para ello es necesario tener en cuenta e intervenir sobre todos los aspectos que nos configuran como...

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Trastorno de pánico
Nov19

Trastorno de pánico

El pánico es una sensación de miedo intenso que surge sin un desencadenante externo que lo origine de forma justificada. A las sensaciones psicológicas de pensamientos de muerte, confusión, sensación de pérdida de control, etc. Se une la manifestación física con: sensación de falta aire o ahogo, taquicardia, mareo, hormigueos en el cuerpo, nausea… Quien lo padece lo vive como algo real e incontrolable y resulta muy impactante. La frecuencia de los ataques empeora por la ansiedad que genera y un miedo añadido a padecerlos, una alerta constante que predispone a que sucedan de nuevo. Además, y aunque pueda suceder en cualquier circunstancia, la persona trata de evitar situaciones o lugares parecidos a los que estaba durante sus ataques, reduciendo así su actividad y sus relaciones. ¿Cómo afrontamos los ataques de pánico? Hay varios frentes de trabajo. Conocer y comprender qué es el pánico. Conocer y controlar las respuestas fisiológicas: tensión, respiración. Tratar los miedos que han surgido al tener este problema. Desentrañar y afrontar progresivamente el pánico de forma personalizada combinando estrategias físicas, emocionales y...

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Afrontar el duelo
Nov19

Afrontar el duelo

El duelo es una reacción natural de adaptación ante una pérdida. Es una situación estresante de primera magnitud que lleva aparejado un proceso de afrontamiento que implica todas las esferas de nuestra vida. El duelo aparece ante cualquier pérdida bien sea un problema de salud, un cambio de estatus, ruptura de pareja, pérdida del trabajo, alejamiento o muerte de un ser querido… La dificultad de afrontar y evolucionar en un proceso de duelo depende del tipo de pérdida, de la relación existente y de las características y habilidades de cada persona. Se han definido una serie de fases en un proceso de duelo por las que solemos atravesar en orden e intensidad diferente cada persona. Cada una de ellas trata de reaccionar y dar respuesta ante el dolor, la confusión o la impotencia que sentimos y atravesándolas de forma constructiva vamos resituando nuestra vida en parámetros nuevos. Negación: Sensación de que en realidad no ha sucedido o no está sucediendo la pérdida. Enfado: hacia la situación, el objeto o la persona perdida, hacia nosotros mismos, hacia la vida o el mundo. Negociación: con algo o alguien a quien real o imaginario con poder para encomendarnos o pedir intercesión para resolver la situación. Decaimiento o depresión: sentimientos de tristeza profunda, culpa, ansiedad, frustración, pesimismo, melancolía… Aceptación o superación: El dolor ya no paraliza y podemos ver con mayor sosiego la pérdida para reorganizar nuestra vida y poner el foco en el presente y el futuro propio. Se habla de duelo patológico cuando somos incapaces de afrontar y evolucionar en la pérdida y nos quedamos estancados en las fases más inhabilitantes de reacción. La ayuda en el duelo se dirige al alivio del dolor emocional y a un acompañamiento guiado por las diversas fases del duelo. Como cualquier otra crisis nos ofrece una oportunidad en la que se puede producir un aprendizaje para el afrontamiento de problemas, el planteamiento de nuestros valores, el establecimiento de prioridades en nuestra vida. El objetivo no solo es integrar la pérdida para que forme parte de nuestra vida como una aportación y en lo posible alcanzar un agradecido recuerdo. También es una oportunidad para crecer como...

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