Cuento inconcluso de dos vacíos

Erase una vez una persona vacía que se creía llena e incluso lo aparentaba y otra persona vacía que se creía llena e incluso lo aparentaba.vacioss

Un día el azar, el destino, el alcohol, una prima… o un perfil en internet les pusieron a uno al lado de la otra.

El vacío de él miró la apariencia plena de la otra y se dijo –Ella llenará mi vacío. El vacío de ella miró la apariencia plena de él y se dijo –El llenará mi vacío.

Y sus vacíos mutuos les ordenaron que se juntaran irremediablemente, disfrazándose para no ser reconocidos con sus voces seductoras y llenas de buenas intenciones.

Entonces ellos se juntaron irremediablemente y sintieron que el otro era básicamente maravilloso y que tenía un no-se-qué que encajaba perfectamente en él o ella y que seguro que le iba a hacer feliz.

Pasó el tiempo y sus vacíos comenzaron a descubrirse entre sí. Al principio eran encuentros casuales, inesperados, con algún detalle ilógico… Los vacíos eran esquivos y contaban con una de las armas más poderosas del mundo, la manipulación. Con ella pudieron seguir escondiéndose y excusándose durante una época.

Pero el tiempo siguió pasando y los vacíos se encontraron en toda su dimensión. Las esperanzas, ilusiones y expectativas puestas sobre las apariencias del otro fueron convirtiéndose en desilusión, frustración y desesperanza.

Entonces, comenzó la guerra. Aquello no era posible. Había que transformar al otro en aquello que habían creído que era o decidido que tenía que ser. Para ello, cualquier arma, cualquier medio sería válido, porque la manipulación ya no era suficiente.

Así que la amenaza, el victimismo, el chantaje, la agresividad pasiva o activa, la imposición, el engaño, la docilidad, hacer hijos, tener mascotas, cambiar de casa… o ir a terapia de pareja podían ser buenos métodos para que el otro se transformase en aquello que iba a llenar su vacío. Tendría que cambiar como fuese.

Las personitas confusas veían como quedaba muy lejana aquella primavera en la que se encontraron y el tórrido verano que le siguió. Recordaron como fue llegando con extrañeza aquel otoño en el que caían las hojas, los ideales y las pasiones al que le siguió este invierno duro que se prolongaba y se recrudecía cada vez más.

Veían cómo el caos y la destrucción iban apoderándose de sus vidas, cómo surgían de su interior voces, gestos, actos que provocaban dolor y tristeza. Veían como todo quedaba arrasado y oscurecido a su alrededor.

Y entonces…

(¿Quieres escribir el final? Elige el género: terror, tragedia, comedia, “lovestori”, ciencia ficción… Y anímate a ponerle a esta historia un punto y aparte)

Axier Ariznabarreta – Psicólogo

Author: psiconline

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1 Comment

  1. Y entonces se dieron cuenta que nadie puede llenar el vacío del otro.Somos cantaros repletos de nuestro propio contenido.

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